Quimey Castro relató que su padre comenzó a sentir una fuerte opresión en el pecho durante una salida familiar y falleció en cuestión de 15 minutos pese a las maniobras de RCP.
A pocas horas de confirmarse el sorpresivo fallecimiento de Jorge “Roña” Castro a los 59 años, su hija Quimey reconstruyó públicamente los momentos previos a la descompensación fatal que sufrió el excampeón mundial de boxeo. En declaraciones televisivas a TN, la joven detalló que el episodio ocurrió durante una salida familiar y se desencadenó de manera imprevista a partir de un agudo dolor torácico que los médicos de emergencia no lograron revertir.
“El fallecimiento de mi papá fue de manera natural, tuvo un infarto. Le empezó a doler el pecho y no lo pudo resistir, fue una cuestión de 15 minutos, nada más”, relató visiblemente conmovida, confirmando además que las pericias preliminares de la Policía Científica ratificaron que el deceso obedeció a causas naturales vinculadas a un cuadro cardíaco irreversible.
La joven recordó que se encontraban compartiendo una cena junto a su madre en una habitual salida de reencuentro, destacando que sus progenitores mantenían un estrecho vínculo afectivo y de amistad a pesar de haberse separado hace 15 años. Según describió, el exdeportista se levantó para dirigirse al sanitario del establecimiento y, al regresar a la mesa, manifestó de inmediato un fuerte malestar en el pecho.
Ante la rapidez con la que se agravó el cuadro, los encargados del bingo de Morón dieron aviso a la seguridad interna y trasladaron a Castro a una dependencia reservada dentro del predio. Personal especializado le practicó maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) durante varios minutos; sin embargo, las maniobras no alcanzaron para estabilizarlo y el equipo de emergencias médicas que arribó al lugar constató su deceso en el establecimiento, sin posibilidad de trasladarlo a un hospital de la zona.
Más allá de las circunstancias del deceso, que quedó bajo instrucción de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº 8 de Morón debido a los antecedentes de diabetes y desbalance de insulina del paciente, Quimey pidió que la figura de su padre sea recordada por su calidad humana y su autenticidad fuera de los cuadriláteros.
“Quiero que se lo recuerde de la manera que lo recordamos todos. Él era bueno, así como era, no le importaba nada; si se mandaba un moco, lo trataba de resolver”, concluyó su hija al evocar la personalidad franca que convirtió a la “Locomotora” en una de las leyendas más queridas del deporte nacional.