Especialistas anticipan que la etapa de mayor calentamiento oceánico coincidirá con los meses más lluviosos en el centro y norte del país. La cuenca del Plata y el noreste argentino figuran como las áreas con mayor exposición a crecidas.
Las proyecciones de los modelos climáticos advierten que el momento de mayor intensidad del fenómeno de El Niño podría alcanzarse entre diciembre de 2026 y enero de 2027, coincidiendo con la época habitualmente más lluviosa en el centro y norte de la Argentina. De acuerdo con pronósticos especializados, el pico máximo del calentamiento oceánico en el Pacífico ecuatorial tiene probabilidades de desplazarse hacia el primer mes del próximo año, incrementando el aporte de humedad en las capas medias y altas de la atmósfera y elevando la frecuencia de tormentas severas, en especial sobre la cuenca del Plata.
En declaraciones a Infobae, el meteorólogo Marcelo Madelón explicó que este período supondrá una respuesta más marcada de la circulación atmosférica, favoreciendo una mayor cobertura nubosa y acumulados hídricos superiores a los habituales. En sintonía, el meteorólogo de Meteored, Mauricio Saldívar, remarcó que el evento oceánico finalizará entre febrero y mediados del otoño, aunque sus impactos sobre los cursos de agua regionales se extenderán al menos hasta abril, afectando de manera compartida a la Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia y Uruguay.
Los reportes emitidos por centros globales ratifican la magnitud de la anomalía en el Pacífico. El Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) asignó una probabilidad superior al 83% a que el evento continúe con una intensidad de fuerte a muy fuerte durante el trimestre enero-marzo de 2027. Por su parte, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) determinó una probabilidad cercana al 100% de que la fase cálida persista activa como mínimo hasta febrero.
Pese a que las mediciones térmicas en el Pacífico sugieren que el episodio 2026-2027 podría superar los récords registrados en 1982-83 y 1997-98, los expertos aclararon que un índice térmico extremo en el mar no se traduce de forma matemática en una inundación récord automática en el territorio continental. Al respecto, el pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para el ciclo noviembre de 2026 a enero de 2027 anticipa lluvias por encima de lo normal en el Litoral y el centro del país, con temperaturas medias inferiores a lo habitual en la franja central pero sin descartar episodios puntuales de calor extremo.
El mapa de mayor vulnerabilidad abarca a las provincias de Misiones, Corrientes, Entre Ríos, el este de Formosa, el este de Chaco y el noreste de Santa Fe, áreas directamente vinculadas a las nacientes y cursos troncales de los ríos Paraná y Paraguay. La preocupación también fue reflejada por la Organización de los Estados Americanos (OEA), organismo que el 26 de octubre advirtió formalmente sobre el riesgo de precipitaciones intensas, crecidas e inundaciones en territorio argentino y en los estados brasileños de Santa Catarina, Paraná y Río Grande do Sul, así como en Uruguay y el este paraguayo.
El panorama regional se monta sobre un escenario ya crítico originado por el repunte de los ríos en semanas previas. Hacia el 21 de octubre, la represa de Yacyretá descargaba un caudal de 34.500 metros cúbicos por segundo, mientras el río Paraná marcaba 7,36 metros en Corrientes y 7,22 metros en Barranqueras, superando líneas de evacuación. Dicha crecida provocó el ingreso de agua al barrio capitalino Anahí, más de 550 evacuados y la declaración de emergencia hídrica en Itatí, sumando anegamientos en Chaco, cortes de rutas en Misiones y complicaciones costeras por el río Uruguay en Concordia.