Legisladores y la Guardia Revolucionaria de Irán advirtieron que lanzarán misiles contra bases en Italia y Alemania si asisten a Washington. Teherán sumó intimidaciones frente a la embajada germana y ratificó sus condiciones en Ormuz.
El régimen de Irán intensificó sus advertencias bélicas contra las potencias occidentales al asegurar que lanzará ataques con misiles contra países de la Unión Europea que permitan a Estados Unidos utilizar sus bases militares para desplegar operaciones ofensivas en su contra. Las intimidaciones, difundidas este miércoles a través de legisladores y medios estatales persas, incluyeron menciones expresas a instalaciones castrenses situadas en Alemania e Italia, bajo la advertencia formal de que cualquier choque armado directo podría alcanzar “el corazón de Europa”.
En declaraciones a la cadena Euronews, el integrante de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, Ahmad Bakhshayesh Ardestani, afirmó que “si Estados Unidos utiliza sus bases en Europa, incluidas las de Italia y Alemania, los misiles de Irán serán lanzados hacia Europa”. El funcionario remarcó el endurecimiento de la doctrina defensiva de Teherán al sostener que, a diferencia de confrontaciones bélicas pasadas, el país atacará tanto las instalaciones operativas como los activos materiales e inmateriales de cualquier nación que coopere con el Pentágono.
En la misma línea parlamentaria, el legislador Fada Hossein Maleki aseguró que las Fuerzas Armadas iraníes diseñaron una táctica militar inédita orientada a sorprender las capacidades de contención de Washington y de sus aliados en el Viejo Continente ante un eventual recrudecimiento de las hostilidades. De forma simultánea, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC) emitió un comunicado oficial prometiendo “una respuesta inmediata y efectiva sin límites geográficos” frente a cualquier tipo de amenaza militar contra su soberanía.
La proclama del cuerpo de élite coincidió con la conmemoración del aniversario de la toma de la embajada estadounidense en Teherán en 1979, jornada designada por el régimen como el “día de lucha contra la arrogancia global”. En el documento castrense se citaron directivas atribuidas al ayatolá Mojtaba Jameneí para actualizar el “banco de objetivos estratégicos” y situar bajo rango de tiro inmediato las posiciones operativas de las fuerzas aliadas dentro y fuera de la región.
La escalada retórica se trasladó de inmediato al ámbito diplomático tras la colocación de una pancarta frente a la embajada de Alemania en Teherán con la leyenda “Europa pagará el precio por apoyar a Israel”, intervención atribuida a miembros del movimiento estudiantil Basij de la Universidad de Teherán. En paralelo, la agencia estatal Fars informó que el gobierno persa advirtió formalmente a Berlín que considerará sus activos militares en Medio Oriente como “blancos defensivos legítimos” si adopta una confrontación abierta, mientras que el diario Kayhan ratificó que el radio de represalia ya no se acota a Medio Oriente.
Por su parte, el secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaei, reiteró que la Casa Blanca debe convalidar de forma íntegra las siete condiciones impuestas por Teherán antes de habilitar la reapertura comercial del estrecho de Ormuz. Finalmente, el titular del Parlamento persa, Mohammad Bagher Ghalibaf, interpretó el revés del oficialismo republicano en los recientes comicios de medio término de EE.UU. como un rechazo ciudadano a la guerra, mientras Donald Trump evitó definiciones terminantes sobre si ordenará un endurecimiento de las sanciones o nuevas acciones de represalia.