La victoria de Argentinos Juniors frente a Independiente Rivadavia impidió que el Xeneize se asegure la tabla anual en el Superclásico. El equipo de Arruabarrena necesita vencer a River y aguardar tropiezos para definir el título en la fecha final.
Boca Juniors no podrá coronarse matemáticamente en la tabla anual durante la 15ª fecha ante River Plate tras la victoria de Argentinos Juniors frente a Independiente Rivadavia. Aunque el conjunto de la Ribera mantiene chances concretas en un cierre de temporada donde disputa la final de la Copa Sudamericana, semifinales de Copa Argentina y los playoffs del Torneo Clausura, los resultados del certamen local obligaron a postergar la definición del acumulado general hacia la última jornada del calendario regular.
El elenco dirigido por Rodolfo Arruabarrena ya tenía descartada la vuelta olímpica inmediata en La Bombonera debido a los desfasajes de programación, pero dependía de un tropiezo del conjunto de La Paternal para sentenciar la puja a comienzos de la próxima semana. Con el triunfo del Bicho comandado por Nicolás Diez, la ventaja numérica impide cualquier festejo anticipado en el clásico, trasladando la resolución a la fecha de cierre de la fase clasificatoria.
De cara al Superclásico, el objetivo del cuadro auriazul radicará en achicar el lote de aspirantes. Si consigue los tres puntos frente a River, Boca dejará sin opciones a Instituto y a Independiente Rivadavia, conjuntos que marchan con 53 unidades y quedarían matemáticamente descolgados. Para reducir la disputa a un mano a mano exclusivo con Argentinos Juniors, necesitará además que Rosario Central caiga derrotado ante Sarmiento y que Vélez Sarsfield no consiga los tres puntos frente a San Lorenzo.
El escenario más favorable para el club de La Ribera contempla una victoria ante su clásico adversario combinada con un revés de Argentinos Juniors en su visita a Atlético Tucumán. De consolidarse esa serie de marcadores, Boca no sellará la consagración matemática pero sí quedará con una ventaja virtual insalvable, sostenida en una diferencia de diez goles a favor que tornaría impracticable una remontada en la última jornada.